'Buscando a Syd'... El reto ha sido buscar lo poético en lo profano y lo eterno en lo breve, siendo lo breve una columna medio extraviada en la penúltima, y quien llega a la penúltima, ya se sabe, llega allí con las manos sucias, luego de haber manoseado el diario entero, neurótico de actualidad y maldiciendo. El escritor de penúltimas sabe que una vez cerrado el periódico, jamás será abierto de nuevo, y por eso se juega el todo por el todo. Sirva, pues, cada uno de estos textos como prefacio al olvido… Es lo que soy... Un escritor de relámpagos… Maurice Echeverría







Tres alegrías literarias

Hay razones para estar felices, en lo que toca a literatura. Por ejemplo, que hoy se presenta en eso de FILGUA la nueva novela de Rodrigo Rey Rosa, El material humano, y allí hay evidencia de un escritor que no vive de glorias pasadas o replicantes, sino que consistentemente orbita, entrega. Y aún después se llevará a cabo un evento en torno al libro El arte del asesinato político –la versión en español de Anagrama– de Francisco Goldman. Posiblemente el evento editorial más relevante del año. Será la traductora del libro –Claudia Méndez– y seré yo quienes entrevistaremos públicamente a Goldman, a modo de presentación. Y una tercera razón para alegrarse es que mañana le confieren el Premio Nacional de Literatura a Gerardo Guinea. Si alguien lo merece pues es él, porque, al igual que Rey Rosa, no da la impresión de estar sacando dividendos morales de una bibliografía clausurada y básicamente incompleta (como si viene a ser el caso de otros Premios Nacionales de Literatura, vamos) sino que por el contrario a la obra ya acumulada le añade volúmenes de múltiples registros verbales. Gerardo continúa escribiendo. Y cuando digo escribiendo, quiero decir públicamente: es decir publicando. Lo que la gente a veces no comprende es que publicar es a veces tan difícil como escribir: se trata de la doble esoteria de un oficio malpagado y malparido, las dos alas torpes de un albatros más sudorífico que mitológico, más anémico que celestial. Y Gerardo bien podría autopublicarse, siendo él mismo dueño de una editorial literaria, pero se permite a veces un escrúpulo elegante: no caer en el consabido y sistemático narcisismo editorial. Así que muchos de sus libros no llevan por fuerza el sello Magna Terra. Pero en cambio sí que ha publicado a muchos otros escritores guatemaltecos contemporáneos, porque hay una gran generosidad en su persona. Se puede decir que cuando Gerardo vino de vuelta de México, vino a dar.


(Columna publicada el 30 de julio de 2009.)

1 comentario:

Diego dijo...

Libro melancólico de inéditos de Cortázar conseguí en la Filgua. Metta! Abrazo, Maurice.

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Maurice Echeverría (1976) nació en la ciudad de Guatemala. Ha publicado el libro de cuentos "Sala de espera" (Magna Terra, Guatemala, 2001) y "Por lo menos" (Santillana, Punto de Lectura, Guatemala, 2013). Los libros de poesía "Encierro y divagación en tres espacios y un anexo" (Editorial X, 2001) y "Los falsos millonarios" (Catafixia, 2010). Ha publicado la nouvelle "Labios" (Magna Terra, Guatemala, 2003), así como la novela "Diccionario Esotérico" (Norma, Guatemala, 2006). Maurice Echeverría ha colaborado en medios locales como Siglo XXI, El Periódico o Plaza Pública. Algunos de sus textos periodísticos son encontrables en el blog "Las páginas vulgares" (http://www.laspaginasvulgares.blogspot.com/). Como columnista, trabajó activamente para el diario El Quetzalteco, por medio de su columna "La Cueva" (reseñas de cine) y su columna editorial "Los Tarados". Desde el 2002 mantiene su columna "Buscando a Syd", en el diario El Periódico.
 
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