'Buscando a Syd'... El reto ha sido buscar lo poético en lo profano y lo eterno en lo breve, siendo lo breve una columna medio extraviada en la penúltima, y quien llega a la penúltima, ya se sabe, llega allí con las manos sucias, luego de haber manoseado el diario entero, neurótico de actualidad y maldiciendo. El escritor de penúltimas sabe que una vez cerrado el periódico, jamás será abierto de nuevo, y por eso se juega el todo por el todo. Sirva, pues, cada uno de estos textos como prefacio al olvido… Es lo que soy... Un escritor de relámpagos… Maurice Echeverría







Los asesinos de la Santander


Agarraron a Radovan Karadzic, y el tipo ya se había construido toda una planta de renunciante que no dejaba de ser funcional.

Muy parecido por cierto a no pocos peatones que miro tediosamente pasar por la Santander mientras me tomo un café a las cinco de la tarde, hora lorquiana.

Individuos que poseen una barba tan tupida y lo suficientemente descuidada como para albergar varias especies de coleópteros. Quién sabe, a lo mejor alguno de ellos es también un Satanás de los Balcanes. Estos lugares como Panajachel –a la vez muy turísticos pero a la vez muy discretos– son los que siempre reciben la honrosa visita de algún ocasional Hannibal Lecter, y de ese modo se da que el tipo con el cual te ha tocado compartir lancha a San Pedro se ha cargado a unos ocho mil musulmanes por ideología y sobre todo por deporte, y anda tomando fotos con su Fujifilm FinePix S700 y una gran sonrisa de abuelito, y además dándote excelente conversación. Porque encima son cultos. Como Hannibal Lecter, Karadzic es muy dado a las bellas artes, y en su biografía siempre lo caracterizan como poeta, además de genocida, y ha ganado no pocos premios por sus versos.

El turismo y los asesinos van de la mano. Ya ven que precisamente una agencia organizó un tour de todos los lugares que el fugitivo Karadzic frecuentaba en Belgrado, antes de su arresto. ¿Cómo es que en Guatemala no hemos pensado en semejante táctica? Ya hubiéramos hecho billetales. Imaginen al guía turístico explicando a un europeo gordo y rosadón, bajo el sol improductivo de Zacapa: “Éste es el lugar en donde las llamas bailaban alegremente alrededor del cuerpo convulso de Otto René Castillo, mientras era inmolado vivo”, etc.

Vamos a ver si Karadzic no se nos duerme a medio palo, como ese otro koala, Milosevic. Para mientras, seguiré escrutando a los asesinos seriales de la Santander, a la cinco de la tarde, hora lorquiana.


(Columna publicada el 7 de agosto de 2008.)

2 comentarios:

Cristian Mejía dijo...

O los nazis que se escondieron por decadas en Chile y en Argentina luego de la segunda guerra mundial. Uno no sabe la historia de la imagen de las voces. Saludos Maurice.

@ también hay barrancos,puentes y cunetas famosas en mi peligrosa primavera.

Anónimo dijo...

Hola Maurice. Soy Alejandro, nos vimos allá en la conferencia de Ole Nydhal, en enero, con el Alfredo de "De Museo". Te cuento que saqué un blog (www.iluminacionfinal.blogspot.com). Tengo un cuento allí que quizás te guste. No sabía que habia tanto movimiento guatemalteco aquí en internet. Vi unas críticas a tu persona en otro sitio que me conectó con este, aún soy muy "pato" en esto de la web. Espero que experimentes paz.
Tashi delek.

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Maurice Echeverría (1976) nació en la ciudad de Guatemala. Ha publicado el libro de cuentos "Sala de espera" (Magna Terra, Guatemala, 2001) y "Por lo menos" (Santillana, Punto de Lectura, Guatemala, 2013). Los libros de poesía "Encierro y divagación en tres espacios y un anexo" (Editorial X, 2001) y "Los falsos millonarios" (Catafixia, 2010). Ha publicado la nouvelle "Labios" (Magna Terra, Guatemala, 2003), así como la novela "Diccionario Esotérico" (Norma, Guatemala, 2006). Maurice Echeverría ha colaborado en medios locales como Siglo XXI, El Periódico o Plaza Pública. Algunos de sus textos periodísticos son encontrables en el blog "Las páginas vulgares" (http://www.laspaginasvulgares.blogspot.com/). Como columnista, trabajó activamente para el diario El Quetzalteco, por medio de su columna "La Cueva" (reseñas de cine) y su columna editorial "Los Tarados". Desde el 2002 mantiene su columna "Buscando a Syd", en el diario El Periódico.
 
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