'Buscando a Syd'... El reto ha sido buscar lo poético en lo profano y lo eterno en lo breve, siendo lo breve una columna medio extraviada en la penúltima, y quien llega a la penúltima, ya se sabe, llega allí con las manos sucias, luego de haber manoseado el diario entero, neurótico de actualidad y maldiciendo. El escritor de penúltimas sabe que una vez cerrado el periódico, jamás será abierto de nuevo, y por eso se juega el todo por el todo. Sirva, pues, cada uno de estos textos como prefacio al olvido… Es lo que soy... Un escritor de relámpagos… Maurice Echeverría







Pornoblog

Cierro mi blog luego de casi un año de tenerlo abierto. Me entero a las pocas semanas que alguien más ha tomado la dirección (www.mauriceecheverria.blogspot.com), ya vacante, y se ha servido de la misma para hacer un sitio porno.

¿Es una broma? Más bien creo que la industria sexual se está aprovechando de los blogs clausurados, apoderándose automáticamente de sus direcciones: un modo de reciclar un público más o menos cautivo. El spam pornográfico sofistica sus redes, y tiene a su disposición a personas muy hábiles para ello.

El uso de la pornoweb es, a estas alturas, muy generalizado. Serios doctores, brillantes abogadas, ciudadanos respetables, se encorvan por las noches delante de un coágulo esotérico de píxeles, que se parece bastante a una niña rumana de doce años, o a una japonesa que está a punto de ser penetrada por catorce de sus compatriotas, o a un inmenso miembro masculino completamente aglutinado, y no faltan las ancianas sadomasoquistas con proclividad a la tensión eléctrica, y otras joyas.

El acceso al porno ya no representa ninguna dificultad. Cuando yo tenía trece o catorce años, conseguir un video sucio era una proeza. Pero hoy cualquier niño de diez fosforece frente al google sin problema.

He visto matrimonios romperse en cuestión de meses por culpa del cibersexo.

Parece reaccionario todo lo que aquí digo, pero me parece que, con eso de la explotación sexual, es preciso tener posiciones claras. Alguien dirá: lo que yo decida ver es mi asunto y mi problema. Pero justamente no: es asunto de una industria multimillonaria y un protectorado magnánimo que se dedica sistemáticamente a jugar con el cerebro de las personas, y los abusados no son solamente aquellos que se dejan grabar, son también (y talvez son sobre todo) los consumidores.


(Columna publicada el 24 de noviembre de 2005.)

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Mi foto
Maurice Echeverría (1976) nació en la ciudad de Guatemala. Ha publicado el libro de cuentos "Sala de espera" (Magna Terra, Guatemala, 2001) y "Por lo menos" (Santillana, Punto de Lectura, Guatemala, 2013). Los libros de poesía "Encierro y divagación en tres espacios y un anexo" (Editorial X, 2001) y "Los falsos millonarios" (Catafixia, 2010). Ha publicado la nouvelle "Labios" (Magna Terra, Guatemala, 2003), así como la novela "Diccionario Esotérico" (Norma, Guatemala, 2006). Maurice Echeverría ha colaborado en medios locales como Siglo XXI, El Periódico o Plaza Pública. Algunos de sus textos periodísticos son encontrables en el blog "Las páginas vulgares" (http://www.laspaginasvulgares.blogspot.com/). Como columnista, trabajó activamente para el diario El Quetzalteco, por medio de su columna "La Cueva" (reseñas de cine) y su columna editorial "Los Tarados". Desde el 2002 mantiene su columna "Buscando a Syd", en el diario El Periódico.
 
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