Picar el avispero
El Presidente dijo: bien, se murió el Papa, el corazón de cada guatemalteco se ha ablandado, aprovecho para quitar la pena de muerte. Pero luego le tiró la pelota a la CSJ. Para mí eso es retractarse.
Y lo más cretino que puede hacer un dirigente político: sacar a luz un tema que estaba bien calladito en las mazmorras de la conciencia nacional, y luego no darle un seguimiento serio; poner bajo la lupa pública un tópico espinoso y sangriento y luego hacerse el loco o el tibio; colocar en agenda un argumento profundo y controversial y después lavarse la manos.
¿Por qué la pena de muerte, en principio? Un alud de fiebre católica en las venas del Presidente, talvez. O acaso la posibilidad de endilgarse un poco de gloria internacional. Después de todo, está muy bien visto por los países de civilizados eso de retirar la pena de muerte, aunque después esos países civilizados son los primeros en arrodillarse ante los Estados Unidos (en dónde la pena de muerta está aún vigente en varios estados) y rápido se apuntan para masacrar a pueblos enteros. En todo caso: el Presidente no supo prever que la muerte de Wojtila no iba a durar más que unas cuántas semanas (hasta el Papa están condenado a no exceder sus quince) y por lo tanto no era un buen punto de apoyo para tal rotunda decisión gubernamental. Además, el corazón de los guatemaltecos se ablanda muy rápido, sí, tan dado como es a los más repugnantes sentimentalismos, pero se cierra y endurece en menos tiempo todavía (dolorosamente, me incluyo en este lamentable esquema).
Así que Berger se metió solito en la trampa, y de gratis se endosó una serie de comentarios y columnas periodísticas innecesarias, cuando lo que mejor le funciona a Berger es el perfil bajo. Lo que se dice picar el avispero, salir corriendo, caerse.
(Columna publicada el 21 de abril de 2005.)
Y lo más cretino que puede hacer un dirigente político: sacar a luz un tema que estaba bien calladito en las mazmorras de la conciencia nacional, y luego no darle un seguimiento serio; poner bajo la lupa pública un tópico espinoso y sangriento y luego hacerse el loco o el tibio; colocar en agenda un argumento profundo y controversial y después lavarse la manos.
¿Por qué la pena de muerte, en principio? Un alud de fiebre católica en las venas del Presidente, talvez. O acaso la posibilidad de endilgarse un poco de gloria internacional. Después de todo, está muy bien visto por los países de civilizados eso de retirar la pena de muerte, aunque después esos países civilizados son los primeros en arrodillarse ante los Estados Unidos (en dónde la pena de muerta está aún vigente en varios estados) y rápido se apuntan para masacrar a pueblos enteros. En todo caso: el Presidente no supo prever que la muerte de Wojtila no iba a durar más que unas cuántas semanas (hasta el Papa están condenado a no exceder sus quince) y por lo tanto no era un buen punto de apoyo para tal rotunda decisión gubernamental. Además, el corazón de los guatemaltecos se ablanda muy rápido, sí, tan dado como es a los más repugnantes sentimentalismos, pero se cierra y endurece en menos tiempo todavía (dolorosamente, me incluyo en este lamentable esquema).
Así que Berger se metió solito en la trampa, y de gratis se endosó una serie de comentarios y columnas periodísticas innecesarias, cuando lo que mejor le funciona a Berger es el perfil bajo. Lo que se dice picar el avispero, salir corriendo, caerse.
(Columna publicada el 21 de abril de 2005.)


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