'Buscando a Syd'... El reto ha sido buscar lo poético en lo profano y lo eterno en lo breve, siendo lo breve una columna medio extraviada en la penúltima, y quien llega a la penúltima, ya se sabe, llega allí con las manos sucias, luego de haber manoseado el diario entero, neurótico de actualidad y maldiciendo. El escritor de penúltimas sabe que una vez cerrado el periódico, jamás será abierto de nuevo, y por eso se juega el todo por el todo. Sirva, pues, cada uno de estos textos como prefacio al olvido… Es lo que soy... Un escritor de relámpagos… Maurice Echeverría







Picar el avispero

El Presidente dijo: bien, se murió el Papa, el corazón de cada guatemalteco se ha ablandado, aprovecho para quitar la pena de muerte. Pero luego le tiró la pelota a la CSJ. Para mí eso es retractarse.

Y lo más cretino que puede hacer un dirigente político: sacar a luz un tema que estaba bien calladito en las mazmorras de la conciencia nacional, y luego no darle un seguimiento serio; poner bajo la lupa pública un tópico espinoso y sangriento y luego hacerse el loco o el tibio; colocar en agenda un argumento profundo y controversial y después lavarse la manos.

¿Por qué la pena de muerte, en principio? Un alud de fiebre católica en las venas del Presidente, talvez. O acaso la posibilidad de endilgarse un poco de gloria internacional. Después de todo, está muy bien visto por los países de civilizados eso de retirar la pena de muerte, aunque después esos países civilizados son los primeros en arrodillarse ante los Estados Unidos (en dónde la pena de muerta está aún vigente en varios estados) y rápido se apuntan para masacrar a pueblos enteros. En todo caso: el Presidente no supo prever que la muerte de Wojtila no iba a durar más que unas cuántas semanas (hasta el Papa están condenado a no exceder sus quince) y por lo tanto no era un buen punto de apoyo para tal rotunda decisión gubernamental. Además, el corazón de los guatemaltecos se ablanda muy rápido, sí, tan dado como es a los más repugnantes sentimentalismos, pero se cierra y endurece en menos tiempo todavía (dolorosamente, me incluyo en este lamentable esquema).

Así que Berger se metió solito en la trampa, y de gratis se endosó una serie de comentarios y columnas periodísticas innecesarias, cuando lo que mejor le funciona a Berger es el perfil bajo. Lo que se dice picar el avispero, salir corriendo, caerse.


(Columna publicada el 21 de abril de 2005.)

No hay comentarios:

Mi foto
Maurice Echeverría (1976) nació en la ciudad de Guatemala. Ha publicado el libro de cuentos "Sala de espera" (Magna Terra, Guatemala, 2001) y "Por lo menos" (Santillana, Punto de Lectura, Guatemala, 2013). Los libros de poesía "Encierro y divagación en tres espacios y un anexo" (Editorial X, 2001) y "Los falsos millonarios" (Catafixia, 2010). Ha publicado la nouvelle "Labios" (Magna Terra, Guatemala, 2003), así como la novela "Diccionario Esotérico" (Norma, Guatemala, 2006). Maurice Echeverría ha colaborado en medios locales como Siglo XXI, El Periódico o Plaza Pública. Algunos de sus textos periodísticos son encontrables en el blog "Las páginas vulgares" (http://www.laspaginasvulgares.blogspot.com/). Como columnista, trabajó activamente para el diario El Quetzalteco, por medio de su columna "La Cueva" (reseñas de cine) y su columna editorial "Los Tarados". Desde el 2002 mantiene su columna "Buscando a Syd", en el diario El Periódico.
 
Creative Commons License
Buscando a Syd by Maurice Echeverría is licensed under a Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 3.0 Guatemala License.