'Buscando a Syd'... El reto ha sido buscar lo poético en lo profano y lo eterno en lo breve, siendo lo breve una columna medio extraviada en la penúltima, y quien llega a la penúltima, ya se sabe, llega allí con las manos sucias, luego de haber manoseado el diario entero, neurótico de actualidad y maldiciendo. El escritor de penúltimas sabe que una vez cerrado el periódico, jamás será abierto de nuevo, y por eso se juega el todo por el todo. Sirva, pues, cada uno de estos textos como prefacio al olvido… Es lo que soy... Un escritor de relámpagos… Maurice Echeverría







El círculo y la espiral


Ninguna justicia le ha hecho Mario Vargas Llosa a Jean Paul Sartre en uno de sus recientes artículos periodísticos. Si al menos el peruano fuese –pero no lo será nunca– un gran parricida.

En verdad Vargas Llosa no es muy talentoso para el desdén: un recio sentido del equilibrio se lo impide, con regularidad hebdomadaria. Vargas Llosa está enfermo de sano juicio. Cuando pretende lo contrario, sus artículos ladran. Ladran en el sentido de que ladran y no muerden, en el sentido de que muestran un cierto colmillo demagógico. No seré yo quién niegue los errores políticos de Sartre. Pero emparedarlo, a estas alturas…

En cierta ocasión, comenté que yo no estaba de acuerdo con las ideas de Norman Mailer, pero que Norman Mailer me enseñaba a tener ideas. Lo mismo puedo decir de Sartre. Un pensador no genera solamente contenidos, genera formas, y allí, acaso, habremos de encontrar su genuina libertad.

Es la diferencia rotunda que hay entre un círculo y una espiral, pero a esa diferencia Vargas Llosa le llama “prestidigitación retórica”. Siempre que alguien quiere destruirte lo primero que hace es regatear tu lenguaje.

Sartre es un buen interlocutor en el sentido de que te regala los medios intelectuales para refutarlo.

Está de moda decir que Sartre está pasado de moda. Vargas Llosa no escapa a esta tendencia. Dice que su obra literaria ha envejecido. En lugar de releerlo, optan por recaricaturizarlo. No hay mérito en ello: Sartre es el pensador más fácilmente caricaturizable del siglo XX.


En un texto llamado Cómo alimentar una musa y conservarla, Bradbury, un maestro, dice una frase magnífica: “Y nunca he abjurado de las cosas que me alimentaron ni les he vuelto la espalda”.


(Columna publicada el 14 de abril de 2005.)

No hay comentarios:

Mi foto
Maurice Echeverría (1976) nació en la ciudad de Guatemala. Ha publicado el libro de cuentos "Sala de espera" (Magna Terra, Guatemala, 2001) y "Por lo menos" (Santillana, Punto de Lectura, Guatemala, 2013). Los libros de poesía "Encierro y divagación en tres espacios y un anexo" (Editorial X, 2001) y "Los falsos millonarios" (Catafixia, 2010). Ha publicado la nouvelle "Labios" (Magna Terra, Guatemala, 2003), así como la novela "Diccionario Esotérico" (Norma, Guatemala, 2006). Maurice Echeverría ha colaborado en medios locales como Siglo XXI, El Periódico o Plaza Pública. Algunos de sus textos periodísticos son encontrables en el blog "Las páginas vulgares" (http://www.laspaginasvulgares.blogspot.com/). Como columnista, trabajó activamente para el diario El Quetzalteco, por medio de su columna "La Cueva" (reseñas de cine) y su columna editorial "Los Tarados". Desde el 2002 mantiene su columna "Buscando a Syd", en el diario El Periódico.
 
Creative Commons License
Buscando a Syd by Maurice Echeverría is licensed under a Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 3.0 Guatemala License.