'Buscando a Syd'... El reto ha sido buscar lo poético en lo profano y lo eterno en lo breve, siendo lo breve una columna medio extraviada en la penúltima, y quien llega a la penúltima, ya se sabe, llega allí con las manos sucias, luego de haber manoseado el diario entero, neurótico de actualidad y maldiciendo. El escritor de penúltimas sabe que una vez cerrado el periódico, jamás será abierto de nuevo, y por eso se juega el todo por el todo. Sirva, pues, cada uno de estos textos como prefacio al olvido… Es lo que soy... Un escritor de relámpagos… Maurice Echeverría







Movimiento

Una cosa deberá tomar en cuenta la municipalidad entrante: a estas alturas, la única política urbana coherente es aquella que consiga establecer retículas expansivas de seguridad pública. Lo demás es botox. ¿Qué funcionario cohesionará, tonsurará, pondrá orden, en su lugar a la gran ramera de las aglomeraciones, taimará su alma atroz? Pensemos en el alcalde como en un productor de dinámicas, de corrientes urbanas que arrastren consigo el crimen, impidiéndole echar raíces. Una capital cinética, fluyente –la clave de la protección civil es el movimiento. Ya no ordenar en función de asentar o distribuir a las masas, sino al contrario: ponerlas en trayectos fijos de intercambio. Descompartimentalizar la ciudad. Decontruir lo estanco. En el fondo, todo proyecto edilicio que se precie de serlo deberá encontrar maneras de desanimar la formación de islas–estrato, y corroer –por medio del diálogo urbano– esa tendencia implosiva de la ciudad de Guatemala a reificar las diferencias sociales. Visto así, el problema de la seguridad pública se convierte en un problema de circulación. Ahora bien, cuando digo circulación no me limito, ingenuamente, al concepto de circulación vehicular (aún siendo primordial) o peatonal (por demás prácticamente inexistente en Guatemala, habiendo tantos peatones). Al alcalde también le corresponde hacer circular valores, ideas, imágenes, inaugurar permanentemente otras formas de flujo. Una ciudad no sólo se limita al soporte físico que llamamos ciudad, su materialidad, sino es antes incluso un imaginario y una mentalidad, y necesita ser liberada de sus neurosis, de sus bloqueos, de sus inacabables aprensiones. Y sin embargo se habla muy poco de esta función terapéutica de la Municipalidad. Pues bien: el momento es ahora.


(Columna publicada el 19 de abril de 2007.)

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Mi foto
Maurice Echeverría (1976) nació en la ciudad de Guatemala. Ha publicado el libro de cuentos "Sala de espera" (Magna Terra, Guatemala, 2001) y "Por lo menos" (Santillana, Punto de Lectura, Guatemala, 2013). Los libros de poesía "Encierro y divagación en tres espacios y un anexo" (Editorial X, 2001) y "Los falsos millonarios" (Catafixia, 2010). Ha publicado la nouvelle "Labios" (Magna Terra, Guatemala, 2003), así como la novela "Diccionario Esotérico" (Norma, Guatemala, 2006). Maurice Echeverría ha colaborado en medios locales como Siglo XXI, El Periódico o Plaza Pública. Algunos de sus textos periodísticos son encontrables en el blog "Las páginas vulgares" (http://www.laspaginasvulgares.blogspot.com/). Como columnista, trabajó activamente para el diario El Quetzalteco, por medio de su columna "La Cueva" (reseñas de cine) y su columna editorial "Los Tarados". Desde el 2002 mantiene su columna "Buscando a Syd", en el diario El Periódico.
 
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