'Buscando a Syd'... El reto ha sido buscar lo poético en lo profano y lo eterno en lo breve, siendo lo breve una columna medio extraviada en la penúltima, y quien llega a la penúltima, ya se sabe, llega allí con las manos sucias, luego de haber manoseado el diario entero, neurótico de actualidad y maldiciendo. El escritor de penúltimas sabe que una vez cerrado el periódico, jamás será abierto de nuevo, y por eso se juega el todo por el todo. Sirva, pues, cada uno de estos textos como prefacio al olvido… Es lo que soy... Un escritor de relámpagos… Maurice Echeverría







Mestizaje o muerte

¿Y nuestro pool genético actual? La pregunta parece alienazi, pero en el fondo apunta a todo lo contrario: es sabido que nada es más saludable que la mezcla, y creo en la hibridación como única forma de trascendencia reproductiva. Es la ventana de las razas.

Dicho esto, no creo que en Guatemala el intercambio racial sea espontáneo, o siquiera exista. Cualquier mejora (por ejemplo, se me ocurre que en las últimas décadas las mujeres se han puesto más guapas) se debe a la sola inercia de la sangre evolutiva, y menos a nuestra colaboración en el proceso, a nuestra buena voluntad de enriquecer el caldo. En Guatemala hay mestizos, pero el mestizaje como tal se detuvo hace mucho tiempo. Hay grandes bloques inamovibles o icebergs genéticos: no se desplazan a ningún lado. Y no se desplazan a ningún lado porque así lo hemos dispuesto nosotros.

¿Por qué razón ladinos e indígenas (por mencionar dos categoría architípicas, archiarcaicas) no se buscan sexualmente?

Es obvio que aquí hay un efecto de selección, pero no natural: cultural. (Y no me parece que provenga de un solo lado.) El hiato cultural precede al hiato biológico, la discriminación de las identidades precede por mucho a la discriminación orgánica, y la informa violentamente.

No podemos darnos el lujo de no experimentar, de no besarnos. ¿Qué tal si velado en un porvenir incluso no tan lejano se encuentra nuestra configuración bio-racial óptima, que nos permitiría resolver de una vez nuestras diferencias sociales? ¿No es la espiritualidad también una actitud genética? ¿No es nuestra responsabilidad mejorar nuestro ambiente genético a través de la igualdad, la unidad, y la creatividad? ¿Es descabellado esto que digo? Oigo balazos.


(Columna publicada el 22 de septiembre de 2005.)

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Mi foto
Maurice Echeverría (1976) nació en la ciudad de Guatemala. Ha publicado el libro de cuentos "Sala de espera" (Magna Terra, Guatemala, 2001) y "Por lo menos" (Santillana, Punto de Lectura, Guatemala, 2013). Los libros de poesía "Encierro y divagación en tres espacios y un anexo" (Editorial X, 2001) y "Los falsos millonarios" (Catafixia, 2010). Ha publicado la nouvelle "Labios" (Magna Terra, Guatemala, 2003), así como la novela "Diccionario Esotérico" (Norma, Guatemala, 2006). Maurice Echeverría ha colaborado en medios locales como Siglo XXI, El Periódico o Plaza Pública. Algunos de sus textos periodísticos son encontrables en el blog "Las páginas vulgares" (http://www.laspaginasvulgares.blogspot.com/). Como columnista, trabajó activamente para el diario El Quetzalteco, por medio de su columna "La Cueva" (reseñas de cine) y su columna editorial "Los Tarados". Desde el 2002 mantiene su columna "Buscando a Syd", en el diario El Periódico.
 
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