La ventaja de Pinzón
Hace un par de semanas, me encontré a Giovanni Pinzón en la calle. Me saludó muy contento, por su nuevo disco.
Si no me confundo, se trata del primer álbum que saca como solista, afuera de Bohemia Suburbana. De inmediato me regaló una copia: estaba radiante. Conozco la sensación, no hay sensación más intoxicante: publicar.
Equismotivo viene a ser una especie de antología personal, con creaciones suyas que datan incluso de los años ochenta y otras más recientes. Talvez algunas de estas rolitas –el caso de la composición que lleva por nombre Gente– las habíamos escuchado con anterioridad, a lo mejor en un bar, en una sesión privada entre amigos.
A este disco (que ha titulado Equismotivo) le seguirán otros, y su meta consiste en situarse como cantautor. Es y ha sido siempre su rollo. Para él así comenzó todo. Seguramente, así terminará. Una voz y una guitarra. Su libertad más íntima: su ventaja.
“Bohemia Suburbana sigue”, me aclara Giovanni.
Y qué bueno. Pero, por supuesto, Giovanni hace bien en apostar por sí mismo. Bohemia Suburbana es un avión impecable que nunca terminó de despegar. ¿Por qué motivos? Qué importa, a estas alturas.
A Giovanni lo conozco desde que yo estaba en el colegio. Le he admirado y criticado a partes iguales. Ahora más que nada le tengo cariño. Me considero dichoso de haber sido testigo todo este tiempo de su carrera, con sus éxtasis y sus bajones, que también los ha tenido. Cierto día, hace muchos años, viéndolo en el escenario (la gente estaba loca, feliz), me di cuenta que yo quería escribir, que yo también causar una reacción en la gente, que quería hacerla reaccionar. Esta columna es, en cierto modo, un agradecimiento por ello.
(Columna publicada el 8 de septiembre de 2005.)
Si no me confundo, se trata del primer álbum que saca como solista, afuera de Bohemia Suburbana. De inmediato me regaló una copia: estaba radiante. Conozco la sensación, no hay sensación más intoxicante: publicar.
Equismotivo viene a ser una especie de antología personal, con creaciones suyas que datan incluso de los años ochenta y otras más recientes. Talvez algunas de estas rolitas –el caso de la composición que lleva por nombre Gente– las habíamos escuchado con anterioridad, a lo mejor en un bar, en una sesión privada entre amigos.
A este disco (que ha titulado Equismotivo) le seguirán otros, y su meta consiste en situarse como cantautor. Es y ha sido siempre su rollo. Para él así comenzó todo. Seguramente, así terminará. Una voz y una guitarra. Su libertad más íntima: su ventaja.
“Bohemia Suburbana sigue”, me aclara Giovanni.
Y qué bueno. Pero, por supuesto, Giovanni hace bien en apostar por sí mismo. Bohemia Suburbana es un avión impecable que nunca terminó de despegar. ¿Por qué motivos? Qué importa, a estas alturas.
A Giovanni lo conozco desde que yo estaba en el colegio. Le he admirado y criticado a partes iguales. Ahora más que nada le tengo cariño. Me considero dichoso de haber sido testigo todo este tiempo de su carrera, con sus éxtasis y sus bajones, que también los ha tenido. Cierto día, hace muchos años, viéndolo en el escenario (la gente estaba loca, feliz), me di cuenta que yo quería escribir, que yo también causar una reacción en la gente, que quería hacerla reaccionar. Esta columna es, en cierto modo, un agradecimiento por ello.
(Columna publicada el 8 de septiembre de 2005.)


No hay comentarios:
Publicar un comentario