'Buscando a Syd'... El reto ha sido buscar lo poético en lo profano y lo eterno en lo breve, siendo lo breve una columna medio extraviada en la penúltima, y quien llega a la penúltima, ya se sabe, llega allí con las manos sucias, luego de haber manoseado el diario entero, neurótico de actualidad y maldiciendo. El escritor de penúltimas sabe que una vez cerrado el periódico, jamás será abierto de nuevo, y por eso se juega el todo por el todo. Sirva, pues, cada uno de estos textos como prefacio al olvido… Es lo que soy... Un escritor de relámpagos… Maurice Echeverría







La solidaridad

Árboles. Es en estos momentos cuando nos damos cuenta que la ecología no es mero fetiche de maniacos sin oficio, banderita de agitadores sociales, sketch para idealistas regresivos, sino tiene un sentido un poco más práctico, y es evitar la muerte.

Uno se puede subir a un helicóptero, digamos a uno de esos helicópteros que llevan víveres a tanto poblado sin brújula, y desde arriba darse cuenta que la deforestación no es una realidad lateral que asoma para comerse nuestra realidad, sino es ya de sí la realidad, lo dominante.

Los bosques son diques naturales, diques que por demás jamás podremos imitar con materiales humanos. Plantar árboles es construir sobre roca.

La solidaridad. Una de las cosas que evidenció el huracán Stan es que no existen rutas claras de solidaridad.

No es que no exista solidaridad. Todo lo contrario: la buena voluntad abunda, sobra, chorrea.

Lo que sucede es que no hay rutas para que esta solidaridad se encauce. Formas ya preestablecidas para un voluntariado serio que vaya más allá de donar víveres, ropa y medicinas. Todo esto es necesario, naturalmente: pero es solamente lo básico.

CONRED debe establecer un programa para formar a voluntarios o brigadistas civiles –con certificado– que deseen involucrarse más seriamente durante y después de una tragedia como la del huracán Stan. Dicho programa debe ser implementado ahora que los corazones de los guatemaltecos aún están conmovidos, mientras exista una cierta disposición a ayudar. Dentro de unos meses, el olvido, la amnesia, la indiferencia, volverán a reinar en el alma nacional. Será demasiado tarde.

El problema cuando la buena voluntad no encarna, no se propicia, es que se trasforma muy rápidamente en murmuración, en impotencia, y frustración. Todo contenido debe hallar su forma.


(Columna publicada el 27 de octubre de 2005.)

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Maurice Echeverría (1976) nació en la ciudad de Guatemala. Ha publicado el libro de cuentos "Sala de espera" (Magna Terra, Guatemala, 2001) y "Por lo menos" (Santillana, Punto de Lectura, Guatemala, 2013). Los libros de poesía "Encierro y divagación en tres espacios y un anexo" (Editorial X, 2001) y "Los falsos millonarios" (Catafixia, 2010). Ha publicado la nouvelle "Labios" (Magna Terra, Guatemala, 2003), así como la novela "Diccionario Esotérico" (Norma, Guatemala, 2006). Maurice Echeverría ha colaborado en medios locales como Siglo XXI, El Periódico o Plaza Pública. Algunos de sus textos periodísticos son encontrables en el blog "Las páginas vulgares" (http://www.laspaginasvulgares.blogspot.com/). Como columnista, trabajó activamente para el diario El Quetzalteco, por medio de su columna "La Cueva" (reseñas de cine) y su columna editorial "Los Tarados". Desde el 2002 mantiene su columna "Buscando a Syd", en el diario El Periódico.
 
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