'Buscando a Syd'... El reto ha sido buscar lo poético en lo profano y lo eterno en lo breve, siendo lo breve una columna medio extraviada en la penúltima, y quien llega a la penúltima, ya se sabe, llega allí con las manos sucias, luego de haber manoseado el diario entero, neurótico de actualidad y maldiciendo. El escritor de penúltimas sabe que una vez cerrado el periódico, jamás será abierto de nuevo, y por eso se juega el todo por el todo. Sirva, pues, cada uno de estos textos como prefacio al olvido… Es lo que soy... Un escritor de relámpagos… Maurice Echeverría







Celulares


El celular es el breakthrough de los objetos espectaculares de las últimas décadas. Su valor es tan estimable como el de la televisión, acaso. Sobre todo, teniendo en cuenta que se trata de la actualización de un antiguo objeto espectacular, el teléfono a secas.

El teléfono celular promete a su vez sucesivas reinvenciones, como soporte duradero de diseño de masas, y cualquier sistema de comunicación del futuro será una refundición posiblemente del celular tal como lo conocemos ahora. El Internet, lejos de arrebatarle feligresía al celular, sólo parece ampliar su habilidad mágica. Es un hecho conocido que los distintos objetos espectaculares se relacionan y encumbran mutuamente, hoy.

Un celular nos invita a la ubicuidad (pero en realidad es a la vigilancia) y a la globalización (pero en realidad es al enjaulamiento). Un celular modela el ideal de la expansión. En un mundo cada vez más atiborrado, apretado, es preciso dar la ilusión de una salida: la teletransportación. Porque mientras el consumidor tenga viva en él la sensación de desplazo, no habrán revoluciones; mientras el consumidor crea que el mito de la carretera sigue vigente –ahora en ondas celulares– entonces no exigirá cambios. Mientras él se sienta Dios, no tendrá razón alguna para destruir a Dios. El cristal teléfono celular está diciendo: soy poder; me muevo en el espacio; devoro extensiones. El teléfono celular también da el sentimiento de comunidad, de congregación, de religión (cuando en realidad adelgaza la comunicación). Los consumidores de teléfonos celulares forman parte de una secta gigantesca. Para que exista un teléfono celular tienen que haber por lo menos dos personas, por eso el celular dice: uníos.


(Columna publicada el 18 de agosto de 2005.)

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Mi foto
Maurice Echeverría (1976) nació en la ciudad de Guatemala. Ha publicado el libro de cuentos "Sala de espera" (Magna Terra, Guatemala, 2001) y "Por lo menos" (Santillana, Punto de Lectura, Guatemala, 2013). Los libros de poesía "Encierro y divagación en tres espacios y un anexo" (Editorial X, 2001) y "Los falsos millonarios" (Catafixia, 2010). Ha publicado la nouvelle "Labios" (Magna Terra, Guatemala, 2003), así como la novela "Diccionario Esotérico" (Norma, Guatemala, 2006). Maurice Echeverría ha colaborado en medios locales como Siglo XXI, El Periódico o Plaza Pública. Algunos de sus textos periodísticos son encontrables en el blog "Las páginas vulgares" (http://www.laspaginasvulgares.blogspot.com/). Como columnista, trabajó activamente para el diario El Quetzalteco, por medio de su columna "La Cueva" (reseñas de cine) y su columna editorial "Los Tarados". Desde el 2002 mantiene su columna "Buscando a Syd", en el diario El Periódico.
 
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