'Buscando a Syd'... El reto ha sido buscar lo poético en lo profano y lo eterno en lo breve, siendo lo breve una columna medio extraviada en la penúltima, y quien llega a la penúltima, ya se sabe, llega allí con las manos sucias, luego de haber manoseado el diario entero, neurótico de actualidad y maldiciendo. El escritor de penúltimas sabe que una vez cerrado el periódico, jamás será abierto de nuevo, y por eso se juega el todo por el todo. Sirva, pues, cada uno de estos textos como prefacio al olvido… Es lo que soy... Un escritor de relámpagos… Maurice Echeverría







Caliente y lista

Me corresponde instigar al eventual, casi improbable lector de esta columna para que asista al acto de entrega del Premio Monteforte de novela.

Entiendo que la ceremonia se llevará a cabo en el zoológico, lo cuál me parece conveniente.

Estoy contento por el Diccionario. Una novela tan cínica, tan amargada. A lo mejor le cambia el humor un poco.

De momento no sé qué voy a hacer con ella. Prometo avisarle a Vd. cuando esté “caliente y lista”. En la Avenida de las Américas, se pone una señorita con un cartel que dice “caliente y lista”. Por cincuenta quetzales. Luego me han explicado que lo que está a la venta no es la señorita en sí, que más bien están vendiendo pizza.

Como verán, no soy muy rápido para entender ciertas cosas, aún habiendo ganado este honroso certamen. De cualquier manera, me he esmerado y he escrito para hoy en la noche un texto titulado: “Terrorismo microscópico y estilos literarios. Efectos de las enfermedades infectocontagiosas en la literatura del siglo XX. Revolución Surrealista y Revolución Viral: afinidades profundas”.

No es cierto, desde luego. Pero me corresponde instigar al eventual, casi improbable lector de esta columna para que asista al acto de entrega del Premio Monteforte de novela, en el zoológico, y se sienta uno con las zebras, las jirafas, con la Mocosita, que cumplió años este mes.

Por supuesto, mis detractores no están invitados. Pero allí estarán, de todas maneras.

Por fortuna, ya tengo un plan para ellos. Caerán “accidentalmente” en la jaula del cocodrilo (Cocodrilus Acutus) o de los leones (Panthera Leo) o el magnífico jaguar (Panthera Onca). Serán desgarrados “accidentalmente” y sus tripas servirán para decorar los recintos, en una borrachera perturbadora de sangre y muerte.

Luego nos podemos ir todos a comer pizza, si me doy a entender.


(Columna publicada el 26 de enero de 2006.)

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Mi foto
Maurice Echeverría (1976) nació en la ciudad de Guatemala. Ha publicado el libro de cuentos "Sala de espera" (Magna Terra, Guatemala, 2001) y "Por lo menos" (Santillana, Punto de Lectura, Guatemala, 2013). Los libros de poesía "Encierro y divagación en tres espacios y un anexo" (Editorial X, 2001) y "Los falsos millonarios" (Catafixia, 2010). Ha publicado la nouvelle "Labios" (Magna Terra, Guatemala, 2003), así como la novela "Diccionario Esotérico" (Norma, Guatemala, 2006). Maurice Echeverría ha colaborado en medios locales como Siglo XXI, El Periódico o Plaza Pública. Algunos de sus textos periodísticos son encontrables en el blog "Las páginas vulgares" (http://www.laspaginasvulgares.blogspot.com/). Como columnista, trabajó activamente para el diario El Quetzalteco, por medio de su columna "La Cueva" (reseñas de cine) y su columna editorial "Los Tarados". Desde el 2002 mantiene su columna "Buscando a Syd", en el diario El Periódico.
 
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