Caliente y lista
Me corresponde instigar al eventual, casi improbable lector de esta columna para que asista al acto de entrega del Premio Monteforte de novela.
Entiendo que la ceremonia se llevará a cabo en el zoológico, lo cuál me parece conveniente.
Estoy contento por el Diccionario. Una novela tan cínica, tan amargada. A lo mejor le cambia el humor un poco.
De momento no sé qué voy a hacer con ella. Prometo avisarle a Vd. cuando esté “caliente y lista”. En la Avenida de las Américas, se pone una señorita con un cartel que dice “caliente y lista”. Por cincuenta quetzales. Luego me han explicado que lo que está a la venta no es la señorita en sí, que más bien están vendiendo pizza.
Como verán, no soy muy rápido para entender ciertas cosas, aún habiendo ganado este honroso certamen. De cualquier manera, me he esmerado y he escrito para hoy en la noche un texto titulado: “Terrorismo microscópico y estilos literarios. Efectos de las enfermedades infectocontagiosas en la literatura del siglo XX. Revolución Surrealista y Revolución Viral: afinidades profundas”.
No es cierto, desde luego. Pero me corresponde instigar al eventual, casi improbable lector de esta columna para que asista al acto de entrega del Premio Monteforte de novela, en el zoológico, y se sienta uno con las zebras, las jirafas, con la Mocosita, que cumplió años este mes.
Por supuesto, mis detractores no están invitados. Pero allí estarán, de todas maneras.
Por fortuna, ya tengo un plan para ellos. Caerán “accidentalmente” en la jaula del cocodrilo (Cocodrilus Acutus) o de los leones (Panthera Leo) o el magnífico jaguar (Panthera Onca). Serán desgarrados “accidentalmente” y sus tripas servirán para decorar los recintos, en una borrachera perturbadora de sangre y muerte.
Luego nos podemos ir todos a comer pizza, si me doy a entender.
(Columna publicada el 26 de enero de 2006.)
Entiendo que la ceremonia se llevará a cabo en el zoológico, lo cuál me parece conveniente.
Estoy contento por el Diccionario. Una novela tan cínica, tan amargada. A lo mejor le cambia el humor un poco.
De momento no sé qué voy a hacer con ella. Prometo avisarle a Vd. cuando esté “caliente y lista”. En la Avenida de las Américas, se pone una señorita con un cartel que dice “caliente y lista”. Por cincuenta quetzales. Luego me han explicado que lo que está a la venta no es la señorita en sí, que más bien están vendiendo pizza.
Como verán, no soy muy rápido para entender ciertas cosas, aún habiendo ganado este honroso certamen. De cualquier manera, me he esmerado y he escrito para hoy en la noche un texto titulado: “Terrorismo microscópico y estilos literarios. Efectos de las enfermedades infectocontagiosas en la literatura del siglo XX. Revolución Surrealista y Revolución Viral: afinidades profundas”.
No es cierto, desde luego. Pero me corresponde instigar al eventual, casi improbable lector de esta columna para que asista al acto de entrega del Premio Monteforte de novela, en el zoológico, y se sienta uno con las zebras, las jirafas, con la Mocosita, que cumplió años este mes.
Por supuesto, mis detractores no están invitados. Pero allí estarán, de todas maneras.
Por fortuna, ya tengo un plan para ellos. Caerán “accidentalmente” en la jaula del cocodrilo (Cocodrilus Acutus) o de los leones (Panthera Leo) o el magnífico jaguar (Panthera Onca). Serán desgarrados “accidentalmente” y sus tripas servirán para decorar los recintos, en una borrachera perturbadora de sangre y muerte.
Luego nos podemos ir todos a comer pizza, si me doy a entender.
(Columna publicada el 26 de enero de 2006.)


No hay comentarios:
Publicar un comentario