'Buscando a Syd'... El reto ha sido buscar lo poético en lo profano y lo eterno en lo breve, siendo lo breve una columna medio extraviada en la penúltima, y quien llega a la penúltima, ya se sabe, llega allí con las manos sucias, luego de haber manoseado el diario entero, neurótico de actualidad y maldiciendo. El escritor de penúltimas sabe que una vez cerrado el periódico, jamás será abierto de nuevo, y por eso se juega el todo por el todo. Sirva, pues, cada uno de estos textos como prefacio al olvido… Es lo que soy... Un escritor de relámpagos… Maurice Echeverría







Mixiones (IV)

Calavera. Grita el esqueleto (¿es mío realmente?, o talvez me habita con saña, criatura rara y fósil). Grita el esqueleto y grita la calavera y gritan los dientes de la calavera. Cuando veo la foto de un quemado me sorprenden antes que nada sus dientes, sus dientes que son iguales que antes, aunque ahora, después del fuego catártico y abrasivo, los vemos en toda su profunda y oscura estructura. Sentirse original fisiológicamente: ahogar la calavera. El viento se detiene en los dientes porque ha sentido en ellos la muerte. La única manera de no sentir los dientes es sentir vivo absolutamente todo lo demás.

Reunión. Afuera he visto al pueblo divertirse en la tumba de una piedra, he visto la basura toda en la boca de los alucinados, los guardaespaldas masturbándose sobre los muertos necesarios. Llueve: un delirio gris cae sobre los parques. O es de día, hay sol.

La frase. Cuando era niño, quería encerrar toda mi existencia en una sola frase, divisa, sentencia para vivir, una sentencia de vida. Por supuesto, nunca encontré tal sentencia. Lo cual me causaba una angustia terrible, no encontrar la frase, mi frase que lo reuniera todo, que estuviera por encima de todo, total. Quizá por eso me volví escritor: en el fondo, todavía busco esa oración, aunque ya sé ciertamente que esa palabra que busco son todas las palabras, todas las interjecciones, todos los lenguajes, que la realidad puede nombrarse con todos los nombres, todas las estrellas, todos los silencios.

Terraza. Sólo necesitamos una terraza para poder apreciar la realidad como una historia larga y circundante. Sólo necesitamos una perspectiva ecuménica del mundo de vez en cuando, un lugar para poder respirar como un verdadero Dios, universalmente. La grandeza, una cuestión de espacio.


(Columna publicada el 7 de agosto de 2003.)

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Mi foto
Maurice Echeverría (1976) nació en la ciudad de Guatemala. Ha publicado el libro de cuentos "Sala de espera" (Magna Terra, Guatemala, 2001) y "Por lo menos" (Santillana, Punto de Lectura, Guatemala, 2013). Los libros de poesía "Encierro y divagación en tres espacios y un anexo" (Editorial X, 2001) y "Los falsos millonarios" (Catafixia, 2010). Ha publicado la nouvelle "Labios" (Magna Terra, Guatemala, 2003), así como la novela "Diccionario Esotérico" (Norma, Guatemala, 2006). Maurice Echeverría ha colaborado en medios locales como Siglo XXI, El Periódico o Plaza Pública. Algunos de sus textos periodísticos son encontrables en el blog "Las páginas vulgares" (http://www.laspaginasvulgares.blogspot.com/). Como columnista, trabajó activamente para el diario El Quetzalteco, por medio de su columna "La Cueva" (reseñas de cine) y su columna editorial "Los Tarados". Desde el 2002 mantiene su columna "Buscando a Syd", en el diario El Periódico.
 
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