El estado de la situación
¿Por qué hay tantos locutores extranjeros en la radio y por qué razón me aburren tanto? Se publicó en el diario una página/anuncio con semejante titular: “El Instituto Guatemalteco de Seguridad Social agradece al Fiscal General por la recuperación de Q422 millones”. Uno de los pocos placeres genuinos que ofrece la vida es escuchar a Frank Zappa. En los burdeles se practica la brujería, y si yo fuera un tipo más interesante haría un artículo al respecto. En la página/anuncio han puesto una foto en donde aparecen diversas personas, entre ellas Carlos David de León Argueta, Fiscal General, y asimismo un señor con, no miento, una cabeza de pollo, una cabeza amarilla de pollo de caricatura. “Debe ser un observador de la nueva era”, dijo mi pareja. Mi abuela quería ser comadrona, pero su papá no la dejó. Hace unos años me daban ataques de pánico, no podía entrar ni siquiera a un MacDonald´s sin transpirar, hiperventilar, y sentir el mundo como un caos torcido de percepciones. ¿Por qué hay tantos locutores locales en la radio y por qué razón me aburren tanto? Tengo dos padres y son figuras antitéticas en el ajedrez imprevisible de mi cabeza. Estoy viendo la página/anuncio y a un mismo tiempo el fiscal De León me está viendo a mí: me está viendo la cara de pendejo. El señor/cabeza/amarilla/de/pollo me recuerda fuertemente a Frank Zappa. Es preciso traspasar el tegumento superficial de la política para acceder al verdadero dilema moral, el de nuestra identidad. Este año me han vuelto a surgir síntomas de pánico, me pasó en una lectura de poesía. Uno desearía que bajase del crepúsculo un ángel iracundo a poner orden en Guatemala, pero eso nunca pasa y por cierto no sucede. La fobia social es una enfermedad y este país un burdel. Me estoy poniendo paranoico. Me da miedo ser padre.
(Columna publicada el 14 de agosto de 2003.)
(Columna publicada el 14 de agosto de 2003.)



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