'Buscando a Syd'... El reto ha sido buscar lo poético en lo profano y lo eterno en lo breve, siendo lo breve una columna medio extraviada en la penúltima, y quien llega a la penúltima, ya se sabe, llega allí con las manos sucias, luego de haber manoseado el diario entero, neurótico de actualidad y maldiciendo. El escritor de penúltimas sabe que una vez cerrado el periódico, jamás será abierto de nuevo, y por eso se juega el todo por el todo. Sirva, pues, cada uno de estos textos como prefacio al olvido… Es lo que soy... Un escritor de relámpagos… Maurice Echeverría







Los Juegos Florales

Este fin de semana estuve en Xela, no tanto por la feria y lo demás, sino porque he ido a recibir mi premio de los Juegos Florales. No es cuestión de autopublicitarse (un poco) sino me parece importante y relevante hablar de todo este amable asunto porque vale.

Ya lo dijo Monteforte, a quien en el acto de premiación, el viernes, se le dedicó un minuto de aplausos: no existe en todo el orbe un premio igual a éste.

Una celebración de la prosapia regional, la solemnidad, y para el que así lo quiera, del humor involuntario. No se si voy a ganar otros premios (por supuesto que los voy a ganar) pero si lo hago ninguno será tan interesante, entretenido y sociológico como éste, sospecho.

Esta edición fue dedicada al poeta de Momostenango, y a estas alturas del mundo entero, Humberto Ak´abal. Ak´abal dijo el viernes palabras enérgicas. Yo no tenía idea que la palabra huracán era originalmente una palabra indígena, quiero decir: indígena de Guatemala.

Rodeado por pequeñas interesantes señoritas, por dos ángeles ultracursis como parte del decorado, un público tan, tan generoso, en un teatro tan contundente, y muy cerca de la Reina, yo también dije lo que había que decir, que los artistas son seres superiores y que hay que tratarlos como tales.

El premio lo ganó Aída Toledo en la parte de poesía, al igual que su esposo Enrique Noriega hace unos años, y lo ganó el dramaturgo Julio Díaz Escamilla con su obra de teatro Un continente para llorar. Es el momento de decir que Díaz Escamilla ganó a su vez el certamen 15 de septiembre en su edición de este año. Será entregado mañana, en el Palacio Nacional (de la Cultura), a las tres de la tarde.

La gente de Xela es afable. La actividad/conversatorio del sábado fue demasiado larga. La reina estaba bonita. El premio paga. Para mientras, estoy aprendiendo a escribir.


(Columna publicada el 18 de septiembre de 2003.)

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Maurice Echeverría (1976) nació en la ciudad de Guatemala. Ha publicado el libro de cuentos "Sala de espera" (Magna Terra, Guatemala, 2001) y "Por lo menos" (Santillana, Punto de Lectura, Guatemala, 2013). Los libros de poesía "Encierro y divagación en tres espacios y un anexo" (Editorial X, 2001) y "Los falsos millonarios" (Catafixia, 2010). Ha publicado la nouvelle "Labios" (Magna Terra, Guatemala, 2003), así como la novela "Diccionario Esotérico" (Norma, Guatemala, 2006). Maurice Echeverría ha colaborado en medios locales como Siglo XXI, El Periódico o Plaza Pública. Algunos de sus textos periodísticos son encontrables en el blog "Las páginas vulgares" (http://www.laspaginasvulgares.blogspot.com/). Como columnista, trabajó activamente para el diario El Quetzalteco, por medio de su columna "La Cueva" (reseñas de cine) y su columna editorial "Los Tarados". Desde el 2002 mantiene su columna "Buscando a Syd", en el diario El Periódico.
 
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