'Buscando a Syd'... El reto ha sido buscar lo poético en lo profano y lo eterno en lo breve, siendo lo breve una columna medio extraviada en la penúltima, y quien llega a la penúltima, ya se sabe, llega allí con las manos sucias, luego de haber manoseado el diario entero, neurótico de actualidad y maldiciendo. El escritor de penúltimas sabe que una vez cerrado el periódico, jamás será abierto de nuevo, y por eso se juega el todo por el todo. Sirva, pues, cada uno de estos textos como prefacio al olvido… Es lo que soy... Un escritor de relámpagos… Maurice Echeverría







Adiós a Don Mario


El cielo despiadado ha decidido hoy exhibir su autoridad. Con eficacia ha organizado nubes negras como tropas, ha condensado fuerzas, y soltando rayos impetuosos, avisos de guerra, ruge furioso. Unos primeros goterones caen. Luego, el diluvio.

El jueves pasado estuve con Monteforte, en la funeraria. Parecía un rey muerto después de un reinado justo y severo. Era únicamente cuestión de poner una espada encima del cuerpo y así establecer la imagen completa. Pero su espada no era ningún objeto tangible; la suya más todavía era la perpetua espada de los humanistas, perpetua y poderosa. Monteforte lo fue todo, fue el hombre al fin total: guerrero, poeta, y sacerdote. Un sacerdote laico y ateo, claro está, detalle que por lo demás no tomaron en cuenta en la funeraria, si nosotros tomamos en cuenta el Cristo blanco que dominaba la escena mortuoria. Quizá la familia así lo dispuso. El Congreso también dispuso lo suyo. Todo el mundo dispone cuando uno está muerto. Es la revancha de las instituciones sobre el individuo. Pero Don Mario parecía en paz.

–Parece un rey muerto como sacado de El Señor de los Anillos –le dije en un momento a un amigo periodista.

Una ocurrencia.

Poca gente. Es decir: bastante gente, pero yo esperaba más gente todavía. Si a las exequias de Monteforte acudieron relativamente pocas personas, en las mías sólo habrá aire vacío. O talvez estoy exagerando, como siempre, y en realidad la sala estaba toda colmada de amigos de Monteforte. Pero es que en mi imaginación yo visualicé muchedumbres. Una vez Monteforte me dijo que amigos son aquellos que están en las presentaciones de libros y en el propio funeral. O que los amigos sólo llegan a las presentaciones y al propio funeral. No recuerdo bien, me gustaría preguntarle, pero ya ven, no puedo.


(Columna publicada el 11 de septiembre de 2003.)

No hay comentarios:

Mi foto
Maurice Echeverría (1976) nació en la ciudad de Guatemala. Ha publicado el libro de cuentos "Sala de espera" (Magna Terra, Guatemala, 2001) y "Por lo menos" (Santillana, Punto de Lectura, Guatemala, 2013). Los libros de poesía "Encierro y divagación en tres espacios y un anexo" (Editorial X, 2001) y "Los falsos millonarios" (Catafixia, 2010). Ha publicado la nouvelle "Labios" (Magna Terra, Guatemala, 2003), así como la novela "Diccionario Esotérico" (Norma, Guatemala, 2006). Maurice Echeverría ha colaborado en medios locales como Siglo XXI, El Periódico o Plaza Pública. Algunos de sus textos periodísticos son encontrables en el blog "Las páginas vulgares" (http://www.laspaginasvulgares.blogspot.com/). Como columnista, trabajó activamente para el diario El Quetzalteco, por medio de su columna "La Cueva" (reseñas de cine) y su columna editorial "Los Tarados". Desde el 2002 mantiene su columna "Buscando a Syd", en el diario El Periódico.
 
Creative Commons License
Buscando a Syd by Maurice Echeverría is licensed under a Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 3.0 Guatemala License.