Arena
La arena clasifica su propia confusión: jirones, retazos, relámpagos majestuosos de viento. Sánchez una vez pudo sentir el volumen del aire como una fuerza poderosa y respetable. Tenía nueve, tenía once años. Casi lo arrastra; tuvo que sujetarse a un árbol, pues de lo contrario seguramente hubiese ido a parar a la piscina vacía, y ni siquiera vacía: un tanto de agua verdosa y humillada se dejaba acariciar por la violencia del soplo. Sánchez tuvo miedo; tuvo miedo de caer en la piscina, o peor aún: de salir volando al desierto, como un chirivisco.
El desierto, dice Ciorán, sube el tono de la muerte.
Lo que para un norteamericano promedio es un criterio, una forma de estar de acuerdo con Susan Sarandon o no, para los irakís será una herida, una de esas heridas que no se borran en generaciones.
La Coalición encontró unas máscaras de gas, y supone ello para los analistas que existe la posibilidad de que Irak cuente con armas químicas. Web question of the day: ¿cree que Saddam usará armas químicas? Van a avanzar como una melodía de Wagner, con sus tanques y sus pilotos despabilados a pura anfeta; Bush gritando como el mejor cómic que alguien pudo haber dibujado jamás de su persona, pidiendo 75 billones de dólares para la sobremesa de pólvora; van a converger demasiados misiles en cada monótono punto del mapa de Irak; le van a dar vueltas al país como a un guante; van a apilar cuerpos de irakís como sacos de café; pero no van a encontrar nada, piensa Sánchez. Encontrarán un viejo puñal herrumbrado, hundido en la arena. Y ninguna justificación histórica, a menos, por supuesto, que la inventen. Como cuando los del DOAN nos metían grillos en el carro.
Tormentas de arena en los pasillos de la ONU. Se espera que participe activamente en la reconstrucción de Irak. Se da por sentado que Irak quedará hecho escombros.
(Columna publicada el 27 de marzo de 2003.)
El desierto, dice Ciorán, sube el tono de la muerte.
Lo que para un norteamericano promedio es un criterio, una forma de estar de acuerdo con Susan Sarandon o no, para los irakís será una herida, una de esas heridas que no se borran en generaciones.
La Coalición encontró unas máscaras de gas, y supone ello para los analistas que existe la posibilidad de que Irak cuente con armas químicas. Web question of the day: ¿cree que Saddam usará armas químicas? Van a avanzar como una melodía de Wagner, con sus tanques y sus pilotos despabilados a pura anfeta; Bush gritando como el mejor cómic que alguien pudo haber dibujado jamás de su persona, pidiendo 75 billones de dólares para la sobremesa de pólvora; van a converger demasiados misiles en cada monótono punto del mapa de Irak; le van a dar vueltas al país como a un guante; van a apilar cuerpos de irakís como sacos de café; pero no van a encontrar nada, piensa Sánchez. Encontrarán un viejo puñal herrumbrado, hundido en la arena. Y ninguna justificación histórica, a menos, por supuesto, que la inventen. Como cuando los del DOAN nos metían grillos en el carro.
Tormentas de arena en los pasillos de la ONU. Se espera que participe activamente en la reconstrucción de Irak. Se da por sentado que Irak quedará hecho escombros.
(Columna publicada el 27 de marzo de 2003.)


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