'Buscando a Syd'... El reto ha sido buscar lo poético en lo profano y lo eterno en lo breve, siendo lo breve una columna medio extraviada en la penúltima, y quien llega a la penúltima, ya se sabe, llega allí con las manos sucias, luego de haber manoseado el diario entero, neurótico de actualidad y maldiciendo. El escritor de penúltimas sabe que una vez cerrado el periódico, jamás será abierto de nuevo, y por eso se juega el todo por el todo. Sirva, pues, cada uno de estos textos como prefacio al olvido… Es lo que soy... Un escritor de relámpagos… Maurice Echeverría







Arena

La arena clasifica su propia confusión: jirones, retazos, relámpagos majestuosos de viento. Sánchez una vez pudo sentir el volumen del aire como una fuerza poderosa y respetable. Tenía nueve, tenía once años. Casi lo arrastra; tuvo que sujetarse a un árbol, pues de lo contrario seguramente hubiese ido a parar a la piscina vacía, y ni siquiera vacía: un tanto de agua verdosa y humillada se dejaba acariciar por la violencia del soplo. Sánchez tuvo miedo; tuvo miedo de caer en la piscina, o peor aún: de salir volando al desierto, como un chirivisco.

El desierto, dice Ciorán, sube el tono de la muerte.

Lo que para un norteamericano promedio es un criterio, una forma de estar de acuerdo con Susan Sarandon o no, para los irakís será una herida, una de esas heridas que no se borran en generaciones.

La Coalición encontró unas máscaras de gas, y supone ello para los analistas que existe la posibilidad de que Irak cuente con armas químicas. Web question of the day: ¿cree que Saddam usará armas químicas? Van a avanzar como una melodía de Wagner, con sus tanques y sus pilotos despabilados a pura anfeta; Bush gritando como el mejor cómic que alguien pudo haber dibujado jamás de su persona, pidiendo 75 billones de dólares para la sobremesa de pólvora; van a converger demasiados misiles en cada monótono punto del mapa de Irak; le van a dar vueltas al país como a un guante; van a apilar cuerpos de irakís como sacos de café; pero no van a encontrar nada, piensa Sánchez. Encontrarán un viejo puñal herrumbrado, hundido en la arena. Y ninguna justificación histórica, a menos, por supuesto, que la inventen. Como cuando los del DOAN nos metían grillos en el carro.

Tormentas de arena en los pasillos de la ONU. Se espera que participe activamente en la reconstrucción de Irak. Se da por sentado que Irak quedará hecho escombros.


(Columna publicada el 27 de marzo de 2003.)

No hay comentarios:

Mi foto
Maurice Echeverría (1976) nació en la ciudad de Guatemala. Ha publicado el libro de cuentos "Sala de espera" (Magna Terra, Guatemala, 2001) y "Por lo menos" (Santillana, Punto de Lectura, Guatemala, 2013). Los libros de poesía "Encierro y divagación en tres espacios y un anexo" (Editorial X, 2001) y "Los falsos millonarios" (Catafixia, 2010). Ha publicado la nouvelle "Labios" (Magna Terra, Guatemala, 2003), así como la novela "Diccionario Esotérico" (Norma, Guatemala, 2006). Maurice Echeverría ha colaborado en medios locales como Siglo XXI, El Periódico o Plaza Pública. Algunos de sus textos periodísticos son encontrables en el blog "Las páginas vulgares" (http://www.laspaginasvulgares.blogspot.com/). Como columnista, trabajó activamente para el diario El Quetzalteco, por medio de su columna "La Cueva" (reseñas de cine) y su columna editorial "Los Tarados". Desde el 2002 mantiene su columna "Buscando a Syd", en el diario El Periódico.
 
Creative Commons License
Buscando a Syd by Maurice Echeverría is licensed under a Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 3.0 Guatemala License.