'Buscando a Syd'... El reto ha sido buscar lo poético en lo profano y lo eterno en lo breve, siendo lo breve una columna medio extraviada en la penúltima, y quien llega a la penúltima, ya se sabe, llega allí con las manos sucias, luego de haber manoseado el diario entero, neurótico de actualidad y maldiciendo. El escritor de penúltimas sabe que una vez cerrado el periódico, jamás será abierto de nuevo, y por eso se juega el todo por el todo. Sirva, pues, cada uno de estos textos como prefacio al olvido… Es lo que soy... Un escritor de relámpagos… Maurice Echeverría







Pasión y muerte de un barrilete

El barrilete escapó de las manos del niño.

¿A dónde? Sabemos que voló por encima de la colonia El Limón, donde fue avistado por cuatro mareros. Luego se elevó unos doscientos metros, y procedió a salir de la ciudad. Un grupo de ciclistas, que entrenaban para la Vuelta, lo vieron movilizarse hacia Región Occidente. Entre Xela y Cantel, en las faldas del cerro Chichigüitán, exactamente, planeó encima de una plantación de amapola, poco después hallada por la PNC, por cierto.

El barrilete iba ligero, porque en unas horas ya estaba sobrevolando una –es decir, otra– balacera en Guerrero, México, y lueguito ya se encontraba en la frontera con Estados Unidos, en donde un grupo de mojados medio muertos pudo percibirlo, un segundo antes de que un miliciano patriota estadounidense los agarrara a tiros. Se dice que el barrilete fue advertido en un concierto de Beyoncé, en Miami, pero eso sí seguro es casaca porque Beyoncé y su enorme culo andaban en ese momento de gira en el Asia. Pero lo que es innegable es que el barrilete trabó amistad con un aerostático anarquista que hace unos días tuvo a todo el Colorado en vilo, presuntamente por secuestrar a un niño, lo cuál resultó ser una –es decir, otra– mentira mediática.

Luego al mentado barrilete se le vio en un montón de lados: el mismo Zelaya confirmó haberlo visto desde una de las ventanas de la embajada brasileña; fue distinguido encima de una sesión de entrenamiento del Boca Juniors; volando cerca de la Villa Certosa, sobre una de las orgías de Berlusconi.

Finalmente, fue herido por una bala de la Guardia Revolucionaria Iraní. Sangrando, se mantuvo en el aire como pudo, pero al perder mucha sangre fue cayendo y cayendo. Cayó. Justo encima del lugar en donde presuntamente está enterrado un famoso maricón español, y poeta, de apellido Lorca. Cualquier intento por mantenerlo con vida fue inútil.


(Columna publicada el 22 de octubre de 2009.)

1 comentario:

alvaro dijo...

Y acá en Guate se empezó a vender buen café en los restaurantes cuando fue lo de la crisis cafetalera. Antes sólo dejaban lo peorcito para acá ¡Qué raro! SAludos, muy buena tu columna

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Maurice Echeverría (1976) nació en la ciudad de Guatemala. Ha publicado el libro de cuentos "Sala de espera" (Magna Terra, Guatemala, 2001) y "Por lo menos" (Santillana, Punto de Lectura, Guatemala, 2013). Los libros de poesía "Encierro y divagación en tres espacios y un anexo" (Editorial X, 2001) y "Los falsos millonarios" (Catafixia, 2010). Ha publicado la nouvelle "Labios" (Magna Terra, Guatemala, 2003), así como la novela "Diccionario Esotérico" (Norma, Guatemala, 2006). Maurice Echeverría ha colaborado en medios locales como Siglo XXI, El Periódico o Plaza Pública. Algunos de sus textos periodísticos son encontrables en el blog "Las páginas vulgares" (http://www.laspaginasvulgares.blogspot.com/). Como columnista, trabajó activamente para el diario El Quetzalteco, por medio de su columna "La Cueva" (reseñas de cine) y su columna editorial "Los Tarados". Desde el 2002 mantiene su columna "Buscando a Syd", en el diario El Periódico.
 
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