'Buscando a Syd'... El reto ha sido buscar lo poético en lo profano y lo eterno en lo breve, siendo lo breve una columna medio extraviada en la penúltima, y quien llega a la penúltima, ya se sabe, llega allí con las manos sucias, luego de haber manoseado el diario entero, neurótico de actualidad y maldiciendo. El escritor de penúltimas sabe que una vez cerrado el periódico, jamás será abierto de nuevo, y por eso se juega el todo por el todo. Sirva, pues, cada uno de estos textos como prefacio al olvido… Es lo que soy... Un escritor de relámpagos… Maurice Echeverría







Un libro


Pase lo que pase, un libro. Un libro–coleóptero. Un libro–Pitágoras. Un libro–fósforo, quemando todos los demás libros. Un libro es paciencia, y es huevo y fundación de mil generaciones. Me gusta, por encima de todas las cosas, estudiar las glándulas de los libros, y la realidad craneal de los libros, y lo que ellos los pudorosos libros deponen y defecan en las noches cuando nadie está viendo. Un libro es algo que come alpiste, como el canario. Un libro no tiene segundas intenciones, cose y derriba. ¡Bichos! ¡Dioses! ¡Libros! Entre una página y otra página hay un psicópata que nos saca los ojos con un largo cuchillo. ¡Ay el cuchillo largo de la tinta y de lo impreso! He ahí lo que se salvó de Hitler, un libro. He ahí lo que estuvo encarcelado en los monasterios medievales, un libro. He ahí lo que el reptil torturaba en su cerebro, un libro. Pero nació el libro y nació lo humano. ¿Quién no dice su propio nombre cuando dice libro? ¿No entrega –el libro– un margen, un orden, un mundo posible? Y en la noche, ¿una noción de cielo? Que los cientos y los miles y los millones, que todas las criaturas aladas y no aladas lleven un libro pardo por debajo de la axila. Los libros transmutan, alquimizan… Interesa que los libros salgan esta vez de las alcantarillas y nos cuenten su aventura. Importa leer hasta sangrar. Las potestades de lo oscuro tiemblan ante un mero lector. Vean el tierno, el gris llorar de los libros y aprendan pues a llorar también. Son puros; el oro; el alcohol más fino. Sigo haciendo libros porque me siguen haciendo. Me construyen la casa basáltica. No me dan de comer pero me dan de vivir. Siempre habrá un libro antes de vos y siempre habrá un libro después de vos. Un libro siempre entre las palomas y las lombrices. Un libro.


(Columna publicada el 17 de abril de 2008.)

3 comentarios:

Lucía dijo...

"¿No entrega -el libro- un margen, un orden, un mundo posible? Y en la noche, ¿una noción de cielo?"

Dejo un suspiro plasmado aquí, porque le pertenece a esa sentencia llena de lucidez que me ha cautivado...

lusifergua dijo...

Si he de ser sincero (y no en un triste sentido lamebolas), en algún momento comencé mis letras en aquellos pequeños libros de Maurice y de Cardoza y Aragón. No hacía falta afilarlos entonces, pues estos textos iban cortando sutilmente lo que hasta ese momento conocía como "realidad". No sé por qué no había encontrado este blog...

Maurice Echeverría dijo...

Pues bienvenido al blog, que es de vos. Y bienvenida Lucía. m.

Mi foto
Maurice Echeverría (1976) nació en la ciudad de Guatemala. Ha publicado el libro de cuentos "Sala de espera" (Magna Terra, Guatemala, 2001) y "Por lo menos" (Santillana, Punto de Lectura, Guatemala, 2013). Los libros de poesía "Encierro y divagación en tres espacios y un anexo" (Editorial X, 2001) y "Los falsos millonarios" (Catafixia, 2010). Ha publicado la nouvelle "Labios" (Magna Terra, Guatemala, 2003), así como la novela "Diccionario Esotérico" (Norma, Guatemala, 2006). Maurice Echeverría ha colaborado en medios locales como Siglo XXI, El Periódico o Plaza Pública. Algunos de sus textos periodísticos son encontrables en el blog "Las páginas vulgares" (http://www.laspaginasvulgares.blogspot.com/). Como columnista, trabajó activamente para el diario El Quetzalteco, por medio de su columna "La Cueva" (reseñas de cine) y su columna editorial "Los Tarados". Desde el 2002 mantiene su columna "Buscando a Syd", en el diario El Periódico.
 
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