'Buscando a Syd'... El reto ha sido buscar lo poético en lo profano y lo eterno en lo breve, siendo lo breve una columna medio extraviada en la penúltima, y quien llega a la penúltima, ya se sabe, llega allí con las manos sucias, luego de haber manoseado el diario entero, neurótico de actualidad y maldiciendo. El escritor de penúltimas sabe que una vez cerrado el periódico, jamás será abierto de nuevo, y por eso se juega el todo por el todo. Sirva, pues, cada uno de estos textos como prefacio al olvido… Es lo que soy... Un escritor de relámpagos… Maurice Echeverría







Amor a Roma

Amor, Roma. Somos expertos en anagramas, en formular desastrosas aberraciones políticas, pensaba Sánchez mientras miraba a sus dos (queridos) pescados (llamados, por cierto, y por sugerencia de un amigo argentino, Crimen y Castigo).

Amor, Roma. Todos quieren Amor, Estado de Derecho, etc., y terminan con Roma: la Roma nublada de Nerón, o la Roma mortal de poderes guturales, intrigas esbeltas y colocados venenos.

“Y ahora todos están indignados”, indicó a sus pescados Sánchez. “Todos menos ustedes dos”, agregó. Crimen revoloteó en el agua y Castigo con la cola dibujó un garabato acuático.

Pero no todos tienen derecho a estar indignados, caviló Sánchez. El FRG llegó a donde llegó por una mayoría más o menos entusiasmada de votos. Todos esos hombres y mujeres hoy se avergüenzan, y no dicen que votaron por el Frente, pero lo cierto es que lo hicieron por elección en elecciones. Es preciso tenerle miedo al Gran Pez, pero de igual manera al Gran Plancton. No sólo son peligrosos los políticos, también lo es la sociedad civil, que sólo es víctima en parte, y es verdugo completamente. Los guatemaltecos jugaron, o muchos de ellos, con palabras oscuras sobre papeletas torcidas en grandes orgías de llamas y consentimiento. Otros no votaron por el FRG, es cierto, pero tampoco vetaron: no salieron a las calles, y juzgaron con ambigüedad, rencor o indiferencia a los que sí tuvieron la nobleza de hacerlo. Y los muy idiotas engrosaban mes a mes y día a día los pináculos financieros más inconcebibles en el seno del Estado. Sánchez pensó que no conocía Roma, que si llegase a quedar Ríos Montt como presidente por cualquier razón, sería bueno mudarse y conocer.


(Columna publicada el 6 de julio de 2003.)


(Nota: Columnas como las de Sánchez o las “Mixiones” buscan celebrar el espíritu lúdico, experimental, literario, poético, inútil, absurdo, que debe reinar en la columna de opinión: uno de mis objetivos en Buscando a Syd fue liberar a ésta de su corsé editorial, solemnizante.)

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Maurice Echeverría (1976) nació en la ciudad de Guatemala. Ha publicado el libro de cuentos "Sala de espera" (Magna Terra, Guatemala, 2001) y "Por lo menos" (Santillana, Punto de Lectura, Guatemala, 2013). Los libros de poesía "Encierro y divagación en tres espacios y un anexo" (Editorial X, 2001) y "Los falsos millonarios" (Catafixia, 2010). Ha publicado la nouvelle "Labios" (Magna Terra, Guatemala, 2003), así como la novela "Diccionario Esotérico" (Norma, Guatemala, 2006). Maurice Echeverría ha colaborado en medios locales como Siglo XXI, El Periódico o Plaza Pública. Algunos de sus textos periodísticos son encontrables en el blog "Las páginas vulgares" (http://www.laspaginasvulgares.blogspot.com/). Como columnista, trabajó activamente para el diario El Quetzalteco, por medio de su columna "La Cueva" (reseñas de cine) y su columna editorial "Los Tarados". Desde el 2002 mantiene su columna "Buscando a Syd", en el diario El Periódico.
 
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